Netflix gratis a cambio de tus datos personales: ¿qué estás dispuesto a contar?

Empiecen a hacer cuentas. Amazon Prime. Las descargas de la App Store o Google Play. La cuota de Spotify. Suma ahí la de HBO. Si uno anda con la mano un poco suelta y no pone control en sus suscripciones es posible que al final de mes acabe con un buen chute en la cuenta corriente. ¿Y si hubiese un puñado de empresas que te ofreciesen, por ejemplo, Netflix gratis a cambio de tus datos personales? ¿Hasta dónde estarías dispuesto a contar? Es lo que proponen desde iRule, una iniciativa española en forma de ‘app’, que quiere ofrecer al usuario una vía para ‘rentabilizar’ la información que tradicionalmente uno comparte por internet (y algo más) sin perder el control de dónde acaba o qué narices se hace con ella.

“Aquí no queremos que uno, hablando mal, se prostituya por los datos y que esto acabe siendo un dato, un euro”, comenta Sergio Maldonado, uno de los confundadores de Privacy Cloud , la firma que ha puesto en marcha esta plataforma. Entonces, ¿cuáles son los datos que te pide iRule? “En primer lugar vamos a los datos sociodemográficos que cualquier persona le da a Facebook. Grupo de edad, fecha de nacimiento, estado civil, sexo y nivel de estudios”, aclara este abogado, que puntualiza que esto se podía haber hecho con un ‘login’ de la red social pero “que no quieren entrar en su juego”. El usuario en todo momento tiene la potestad de responder a todas las preguntas o a parte de ellas.

Ese es el primer escalón. Una vez registrado puede escoger entre las marcas que tiene disponibles en las plataforma y dar un paso más: el de compartir esos datos y otros que le solicite la compañía o la marca de turno.

Una de las primeras que ha empezado a trabajar con ellos esVodafone. “En este caso, había tres cuestiones relacionadas con quién tenías la telefonía e internet. Y sólo con eso ya tenías un mes de suscripción a Netflix”, aclara. Los datos se pueden agregar manualmente, pero también se pueden enriquecer de forma automática permitiendo el acceso a cuentas en redes y otros servicios, “siempre estando al tanto de lo que se recopila”.

El ‘chiringuito’ de los ‘data brokers’

Tradicionalmente ha exisitido la idea de que los datos de un sólo individuo tenían bastante poco valor. Y así era. Un informe de Amnistía Internacional, titulado ‘Exact Data’, encontró que se había vendido un ingente registro con la información de 1,8 millones de musulmanes por poco mas de 138.000 euros.El precio unitario de la operación era de 7 céntimos de euro. Una cifra irrisoria teniendo en cuenta que se incluían datos muy sensibles(y muy valiosos) repartidos en 450 categorías.

Pero, ¿quiénes son los que consiguen esas ingentes bases de datos? Son los llamados ‘data brokers’. Empresas que están a la caza de todo lo que compartimos. En Europa, según el informe de IA, operan medio centenar de empresas dedicadas a ello. “El problema es que se llevan en muchos casos la mitad de la inversión en publicidad que sale de las empresas”, explican desde iRule. Se alimentan de la despreocupación de los usuarios o de que realmente no saben el alcance de lo que están compartiendo y dónde debido, en parte, a lo indigerible de las condiciones denuso. “Con el RGPD se pide el consentimiento explicito, pero hay un reto importante para hacer digeribles estos términos”.

“En resumen, a día de hoy, los datos se compran granel, los cruzan y crean perfiles cuyo nivel de aproximación y veracidad es muy bajo“, explican. “Eso es lo que ha hecho que se denoste tanto el valor de los datos de un solo individuo”.

Y esto es un circulo vicioso. Con esos datos se crean campañas anuncios poco efectivos que acaban siendo ignorados por completo. “No hay que olvidar lo que ha ocurrido con los banners. Casi nadie pincha. Muchas veces las estadísticas se engordan con bots. Si te bajas una app con un banner no pienses que el negocio es la publicidad, sino que el negocio seguramente sea suministrar tu ubicación y otros detalles a terceros”, remacha Maldonado.

Entonces, ¿cómo hace la aplicación para conseguir financiar sus ‘recompensas’? En esta primera fase han ofrecido desde el mes gratis de Netflix hasta la cuota de Spotify Premium, vales 60 minutos de Car2Go, entradas de cine o bonos de 10 euros para Google Play. “Como decíamos, esto no va de desnudarse. Al ser perfiles mucho más veraces, aumenta y mucho el valor de esa información que acaban comprando las empresas. Y tienes siempre el control de ello”.

En el caso de una operadora tiene mucho valor saber con quién tienes contratado internet y con quien el teléfono. Para un supermercado, saber el grupo de edad y los miembros de una familia es “oro puro”. Y lo mismo para marcas de ropa, muebles, tiendas de electrónica, hoteles… “Al final, aquí, escoges la marca que te interesa y le das lo que te interesa. Y al saberlo, ellos te crean publicidad a medida”, aseguran. “El objetivo es poder aumentar las recompensas. Y el catálogo de compañías. Nuestro objetivo final es que tu escojas las marcas que realmente te gustan.Que no te veas obligado a escoger alguna porque no tenemos más”.

Lo de empoderar a las personas frente a los negocios Facebook, Google y otros que han levantado imperios gracias a eso de conocer al milímetro a los usuarios no es algo nuevo. Ya en 2012, en Estados Unidos, surgió una empresa llamada Datacoup. Básicamente era un embudo al que ‘enchufar’ tus datos de cuentas de redes sociales y, junto a otros datos de tipo financiero, permitía crear perfiles anónimos para vender posteriormente. Surgieron en otros puntos del mundo otras iniciativas pero fueron, durante mucho tiempo, islotes inconexos, insuficientes como para armar un archipiélago.

Y no hay que remontarse tanto en el tiempo. En el pasado Mobile World Congress asistimos a la presentación de Wibson, una plataforma que utilizaba tecnología ‘blockchain’ para crear algo similar a lo de iRule. Una compañía participada por Teléfonica a través de la incubadora ‘Wayra’. Un dato que podría ser completamente baladí si no fuese porque, en ese mismo escenario, dos años antes, el gigante desveló ‘Aura’, la que bautizó como la ‘cuarta plataforma’. Un proyecto cuya gran promesa era precisamente lo que hacen iRule o Wibson.

Jose María Álvarez-Pallete puso encima de la mesa, de la mano del gurú de la compañía, Chema Alonso, la posibilidad de que los usuarios pudiesen dominar y sacar rédito a toda la información personal que manejan. Presumieron, además, de tener acceso a un gran volumen de información. Sin embargo, en 2018, ‘Aura’ solo ha quedado como una especie de asistente de voz disponible para Movistar TV que también llegará en forma de altavoz inteligente el próximo otoño.

“Es un movimiento y una aspiración relativamente lógica dentro de esa guerra que mantiene con firmas como Google y Facebook”, opina Maldonado, que matiza que este proyecto le genera algunas dudas. “No sólo en el ámbito técnico o legal, sino en el ético. No creo que un operador como Telefónica sea el mejor para impulsarlo, teniendo en cuenta su relevancia en la conectividad. Pero oye, toda iniciativa que llegue en este sentido de empoderar al usuario es bienvenida”.

Este proyecto se apoya en el nuevo Reglamento de Protección de Datos que entró en juego el pasado 25 de mayo. “Hay mucho trabajo por delante, pero el espíritu de esta normativa es enmendar una serie de malas prácticas que se llevan haciendo de forma generalizada durante un tiempo y se ha convertido en un vicio generalizado”. En la plataforma han establecido unos controles para evitar que la información acabe en “el mercadillo” que se ha convertido el comercio de datos personales. Por ejemplo, los datos sólo se almacenan hasta final de año en curso. “Puedes eliminarlos cuando quieras, pero el 31 de diciembre, da igual que se haya recabado en octubre que en febrero, se borran”.

Además de ofrecer un sistema de eliminación, rectificación y exportación sencillo, se comprometen a tutelar los datos en “todo momento”. “Cuando entras en la fase de compartir con una marca tu información, esa empresa se convierte en el garante de esos datos. Aún así, nosotros obligamos a las marcas que trabajan con nosotros a poder auditar lo que hacen con todos los registros”, cuenta Maldonado.

 

Visto en El Confidencial

Imagen de cabecera LeonardTec