¿Qué significa para un empresario que Colombia sea miembro de la Comunidad Andina de Naciones en términos marcarios?

La Comunidad Andina de Naciones (CAN) es un organismo regional de 4 países que tienen un objetivo común: alcanzar un desarrollo integral, más equilibrado y autónomo, mediante la integración andina, sudamericana y latinoamericana. Fue fundada en 1969 y actualmente está conformada por: Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú. Antes de 1996 era conocida como el Pacto Andino o Grupo Andino, al cual incluso pertenecieron Venezuela hasta el año 2006 durante el gobierno de Hugo Chávez y Chile hasta 1976 quien se retiró durante el régimen militar de Augusto Pinochet debido a las incompatibilidades entre la política económica de ese país y las políticas de integración de la CAN.

Ubicados en América del Sur, los 4 países andinos agrupan más de 110 millones de habitantes, una superficie de más de 4.000.000 de kilómetros y cuyo Producto Interno Bruto se estima superior a los US$700 mil millones de dólares.

Ahora, desde el punto de vista de la Propiedad Intelectual, la Decisión 486 de 2000 y posteriores modificaciones, establece los parámetros a través de los cuales se regulan aspectos como marcas, patentes de invención, diseños industriales y competencia desleal, para los países miembros de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), es decir Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia. Desde un punto de vista práctico un empresario puede, por ejemplo, registrar una marca en Colombia y oponerse al registro de una marca idéntica o similar en Ecuador, Perú o en Bolivia. Esto facilita de una manera eficiente y a un menor costo el manejo de un portafolio marcario en la región andina, puesto que un derecho conferido en un país tiene efectos en otro país de la región y así evita que un empresario tenga que proteger su marca en los 4 países de la CAN con la inversión económica que esto implica. No obstante, es importante tener en cuenta que este principio no significa que cada Oficina de Marcas tiene acceso a las bases de datos de las demás y por lo tanto hace una verificación “de oficio”, sino que el titular de la marca respectiva tiene que hacer vigilar su marca de manera eficiente para detectar una marca igual o similar publicada en otro país, y aprovechar la oportunidad para oponerse a través de una “oposición andina” a un registro en caso de considerar que éste puede causar un riesgo de confusión en el mercado.

Por otra parte, la Decisión 486 no reconoce que si en un país es declarada la Notoriedad de una marca, sea automáticamente reconocida en los demás países de la CAN. No obstante, la Decisión sí le otorga validez desde el punto de vista probatorio por ejemplo, a los certificados de registro de marca en los países de la CAN, razón por la cual si se solicita la declaración de Notoriedad de una marca en Colombia, pueden aportarse registros que hayan sido obtenidos en Bolivia, Ecuador y Perú para efectos de demostrar el reconocimiento del signo. Esto no significa que sea la única prueba que se requiere para obtener el reconocimiento del carácter notorio de la marca, pero sí constituye una prueba importante dentro de un proceso de este tipo.

Por último, quisiera llamar la atención sobre los “acuerdos de coexistencia de marcas” que son regulados por el artículo 159 de la Decisión. A través de esta disposición, se permite la celebración entre empresarios titulares de marcas de acuerdos de coexistencia como única posibilidad para la comercialización de bienes o servicios, en el supuesto en el cual dentro de la CAN existan registros sobre una marca idéntica o similar a nombre de titulares diferentes, para distinguir los mismos productos o servicios. Esto significa a grandes rasgos que pueden existir, por ejemplo, dos empresas con una misma marca, la una para distinguir prendas de vestir en Perú y la otra para comercializar cosméticos en Colombia. El objetivo principal del mencionado artículo es facilitar el libre comercio dentro de la CAN, sin importar que en dos países diferentes de la mencionada comunidad se comercialicen dichos productos bajo dos marcas iguales. Sin embargo, la potestad sobre la decisión de registrabilidad de las marcas la conserva la Oficina de Marcas de cada país, cuya función no se limita a un sólo acto de inscripción y esta posibilidad se plantea como un mecanismo alternativo que no excluye mecanismos alternativos de negociación como las limitaciones a la cobertura de productos o las renuncias parciales a derechos que permiten que marcas iguales o similares de distintos titulares confluyan en un mismo mercado, como en el caso concreto de la CAN sin riesgo de confusión o asociación para el consumidor.

 

Juliana Echeverri

Socia Fundadora – MY BRAND